Storyboard de producto: convierte una idea en escenas
Equipo Drizzle ·
Un storyboard no exige saber dibujar. Cuatro recuadros con una descripción legible pueden evitar un vídeo lleno de movimientos que no explican nada. La cuestión es decidir qué información aporta cada escena y qué necesita conocer el espectador para entender la siguiente. Empieza por el producto real, no por una transición llamativa.
Determina dónde empieza la explicación
Imagina una lámpara de escritorio con una articulación visible. El primer recuadro puede mostrar la lámpara completa sobre una mesa despejada. Así estableces su forma antes de acercarte al mecanismo.
Si abres directamente con un detalle del tornillo, el espectador quizá no sepa qué está viendo. Escribe debajo del dibujo: «Se reconoce la lámpara y su base». Esa frase funciona como comprobación. El recuadro no necesita transmitir también el acabado, las dimensiones y todas las posiciones posibles del brazo.
Asigna una información a cada recuadro
Para este ejemplo hipotético, el segundo plano muestra la articulación sin movimiento; el siguiente enseña una posición alternativa respaldada por una fotografía real. El último recupera el conjunto, con espacio alrededor para imaginarlo sobre un escritorio.
Anota qué cambia entre ambos estados. No dibujes un giro completo si desconoces el recorrido del mecanismo. El storyboard representa lo que vas a contar, pero no amplía las prestaciones del objeto. Cuando falte una referencia de una posición, deja una nota pendiente en lugar de inventarla.
Anota continuidad y zonas sensibles
Marca la dirección de la luz, el lado desde el que vemos el brazo y la posición del cable. Si cambian sin motivo entre escenas, la lámpara puede parecer otro modelo. También conviene indicar qué detalles necesitan permanecer reconocibles: interruptor, textura de la base y forma de la pantalla.
En una versión para generar con IA, escribe por separado la composición y el movimiento previsto. «Plano cercano del eje» describe la imagen; «acercamiento suave de cámara» describe la acción. La distinción permite detectar qué parte del encargo falla.
Lee los recuadros como un comprador
Tapa las notas y mira únicamente los dibujos. ¿Se entiende qué producto aparece y qué aspecto querías explicar? Después lee las notas sin los dibujos: deberían describir una secuencia coherente, no una colección de adjetivos.
Puedes preparar las imágenes de referencia y probar movimientos en Drizzle, manteniendo cada escena acotada. Reserva las demostraciones mecánicas que requieren precisión para material que puedas comprobar. El storyboard queda listo cuando cada recuadro tiene una función, una referencia suficiente y un motivo para existir. Si dos escenas repiten exactamente la misma información, elimina una y dedica ese espacio al detalle que todavía falta.
Un ejemplo de cuatro viñetas para completar
Para la lámpara, dibuja: A, conjunto y nombre del modelo; B, articulación visible; C, otra posición fotografiada del mismo brazo; D, conjunto con la invitación a consultar sus medidas. Bajo cada viñeta escribe imagen, texto y archivo de referencia. Si C no tiene fotografía, marca «pendiente» y no generes ese cambio como si estuviera comprobado.
Este documento decide el orden de lectura. Puedes rodar B antes que A por comodidad y conservar el montaje previsto; esa decisión pertenece a la lista de planos.